Ejecutoria num. 1a./J. 47/2007 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 28903113

Ejecutoria num. 1a./J. 47/2007 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 47/2007
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Mayo de 2007
RESUMEN

ALIMENTOS ENTRE CÓNYUGES. EN LA SENTENCIA QUE DECLARA INFUNDADA LA ACCIÓN DE DIVORCIO NECESARIO EL JUEZ PUEDE DECRETAR LA PENSIÓN RESPECTIVA A FAVOR DEL ACTOR, PARA CUBRIRSE DENTRO DEL MATRIMONIO SUBSISTENTE (LEGISLACIÓN DEL DISTRITO FEDERAL).

 
ÍNDICE
CONTENIDO

ALIMENTOS ENTRE C�NYUGES. EN LA SENTENCIA QUE DECLARA INFUNDADA LA ACCI�N DE DIVORCIO NECESARIO EL JUEZ PUEDE DECRETAR LA PENSI�N RESPECTIVA A FAVOR DEL ACTOR, PARA CUBRIRSE DENTRO DEL MATRIMONIO SUBSISTENTE (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL).

CONTRADICCI�N DE TESIS 116/2006-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS TERCERO Y D�CIMO CUARTO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer de la posible contradicci�n de tesis denunciada, de conformidad con lo dispuesto en los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, 197-A de la Ley de A. y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, en relaci�n con el punto segundo del Acuerdo 5/2001, emitido por el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n el veintiuno de junio de dos mil uno, en virtud de que se trata de la posible contradicci�n entre tesis que sustentan Tribunales Colegiados de Circuito en relaci�n con un asunto de car�cter civil.

SEGUNDO

La denuncia de la posible contradicci�n de tesis proviene de parte leg�tima, toda vez que de conformidad con los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos y 197-A de la Ley de A., el Magistrado presidente del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito se encuentra facultado para tal efecto.

TERCERO

Los criterios materia de an�lisis, en lo que a esta contradicci�n de tesis interesa, son los que a continuaci�n se transcriben:

  1. Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito.

    i) A. directo DC. 337/2006. Para mejor comprensi�n de las consideraciones plasmadas en la ejecutoria, se precisan a continuaci�n los hechos que dieron lugar al juicio de origen:

    1. La c�nyuge demand� la disoluci�n del v�nculo matrimonial por las causales previstas en las fracciones XI, XII y XVII del art�culo 267 del C�digo Civil para el Distrito Federal en vigor:

      Art�culo 267. Son causales de divorcio:

      XI. La sevicia, las amenazas o las injurias graves de un c�nyuge para el otro, o para los hijos;

      XII. La negativa injustificada de los c�nyuges a cumplir con las obligaciones se�aladas en el art�culo 164, sin que sea necesario agotar previamente los procedimientos tendentes (sic) a su cumplimiento, as� como el incumplimiento, sin justa causa, por alguno de los c�nyuges, de la sentencia ejecutoriada en el caso del art�culo 168;

      XVII. La conducta de violencia familiar cometida o permitida por uno de los c�nyuges contra el otro, o hacia los hijos de ambos, o de alguno de ellos. Se entiende por violencia familiar la descrita en este c�digo; ..."

      La fracci�n XII del art�culo 267 antes transcrita se refiere al incumplimiento del deber de los c�nyuges de procurarse alimentos dentro del matrimonio, prevista en el diverso art�culo 164 del mismo c�digo:

      Art�culo 164. Los c�nyuges contribuir�n econ�micamente al sostenimiento del hogar, a su alimentaci�n y a la de sus hijos, as� como a la educaci�n de �stos en los t�rminos que la ley establece, sin perjuicio de distribuirse la carga en la forma y proporci�n que acuerden para este efecto, seg�n sus posibilidades. A lo anterior no est� obligado el que se encuentre imposibilitado para trabajar y careciere de bienes propios, en cuyo caso el otro atender� �ntegramente a esos gastos.

      Los derechos y obligaciones que nacen del matrimonio ser�n siempre iguales para los c�nyuges e independientes de su aportaci�n econ�mica al sostenimiento del hogar."

    2. Una de las prestaciones demandadas como consecuencia de la acci�n de divorcio fue el otorgamiento de una pensi�n alimenticia a favor de la c�nyuge actora.

    3. El J. de primera instancia resolvi� que la actora no acredit� su acci�n y el demandado justific� sus defensas y excepciones y, en consecuencia, absolvi� al demandado del pago de alimentos.

    4. En contra de esa sentencia, la parte actora interpuso recurso de apelaci�n y el demandado promovi� apelaci�n adhesiva. La S. del conocimiento resolvi� que resultaban por una parte infundados y por otra inoperantes los agravios expresados por la actora en el juicio natural y parcialmente fundadas las consideraciones por el apelante adhesivo, en consecuencia, confirm� la sentencia impugnada.

      En cuanto a la causal de divorcio prevista en el art�culo 267, fracci�n XII, del C�digo Civil, el tribunal de alzada consider� que cuando no se alega un incumplimiento total sino parcial, que se hace consistir en que el demandado no da dinero suficiente a la actora, ya que esta �ltima afirma que el demandado s� cumple con darle alimentos aun cuando de manera insuficiente en consideraci�n a su estatus econ�mico.

      Ese hecho no basta para que se surta la hip�tesis a que se refiere la fracci�n XII del art�culo 267 del C�digo Civil, toda vez que los alimentos, de conformidad con el art�culo 308 del C�digo Civil comprenden la comida, el vestido, la habitaci�n y la asistencia en caso de enfermedad y respecto de los menores, los alimentos comprenden, adem�s, los gastos necesarios para la educaci�n primaria del alimentista y para proporcionarle alg�n oficio, arte o profesi�n honestos y adecuados a su sexo y circunstancias 0personales; adem�s de que, la instituci�n del matrimonio es de orden p�blico, por lo que la sociedad est� interesada en su mantenimiento y s�lo por excepci�n la ley permite que se rompa el v�nculo matrimonial.

      Por tanto, en los divorcios necesarios es preciso que la causal invocada quede plenamente especificada y se acredite la negativa del obligado, a fin de que el tribunal pueda apreciar la gravedad del incumplimiento que ponga de manifiesto el desprecio, desapego, abandono o desestimaci�n al c�nyuge actor o a sus hijos y que haga imposible la vida en com�n.

      De acuerdo con las constancias de autos, la S. advirti� que la actora no ten�a necesidad de alimentos, ya que cuenta con sus propios ingresos que le permiten satisfacer su necesidad alimentaria y si en todo caso �stos le resultan insuficientes, tiene expedito su derecho para demandar de su c�nyuge lo que estime pertinente. Por tanto, la S. expres� que no resulta procedente condenar al demandado a cubrir una pensi�n alimenticia a la actora, precisando que todas aquellas pruebas documentales referidas por la actora, que de manera incuestionable acreditan la capacidad econ�mica del demandado y aquellas que no le fueron admitidas en el recurso de apelaci�n (referentes a la pensi�n alimenticia), carecen del alcance probatorio que pretende la inconforme, porque con independencia de la capacidad econ�mica de su c�nyuge, la actora no tiene necesidad de alimentos, porque realiza una actividad en la agencia de viajes de la cual es socia, por la cual evidentemente debe obtener ingresos propios, que le permiten ahorrar y cubrirse sus viajes al extranjero.

    5. Inconforme con la resoluci�n anterior, la c�nyuge actora interpuso amparo directo, al cual recayeron las siguientes consideraciones:

      La relator�a efectuada en los p�rrafos que anteceden permite advertir que el reclamo de alimentos se encontr� ligado a la disoluci�n del v�nculo matrimonial, relacion�ndose particularmente con la causal de divorcio atinente a la negativa injustificada de cumplir con las obligaciones de contribuci�n al sostenimiento del hogar y de alimentaci�n; que la actora no se bas� en un incumplimiento total, sino parcial, del demandado al mencionado deber; que la demandante afirm� resentir, medularmente, una disminuci�n en el nivel de vida que llev� durante la primera etapa de su matrimonio; que form� parte del debate la obtenci�n de ingresos de parte de la actora; y que en esta �ltima circunstancia, traducida en la falta de necesidad de alimentos, la S. responsable se apoy� de forma toral, junto con la ausencia de gravedad del incumplimiento antes apuntado, para estimar infundados los agravios expresados en la apelaci�n.

      De esa guisa, si la tem�tica del asunto est� relacionada con la figura de los alimentos, concretamente los que deben proporcionarse los c�nyuges, resulta pertinente atender a la regulaci�n legal aplicable con un enfoque centrado en la procedencia de la reclamaci�n por ese concepto.

      As�, debe indicarse que son fuentes de la obligaci�n de alimentos, entre otras, el matrimonio y el divorcio, por disposici�n de los art�culos 164, 288 y 302 del C�digo Civil para el Distrito Federal:(1) (se transcriben).

      El an�lisis literal y sistem�tico de esos dispositivos legales permite concluir que los alimentos surgen tanto cuando existe un matrimonio como cuando �ste se disuelve, pero mientras en el primer supuesto la obligaci�n es rec�proca, en el segundo caso s�lo corre a cargo del c�nyuge culpable.

      T.�n se deriva de los preceptos invocados que en el �ltimo supuesto se fijar� la pensi�n alimenticia en funci�n de una serie de par�metros espec�ficos que deben ser ponderados por el juzgador, mientras que, ante la ausencia de regla especial en el primer caso, corresponde estar a la general conforme a la cual la pensi�n alimenticia no debe ser fijada con base en criterios puramente matem�ticos, sino que debe atenderse a la necesidad del acreedor y a las posibilidades del deudor, as� como al entorno social en que se desenvuelvan dichas partes.

      De esa manera se desprende, primeramente, del art�culo 311 del C�digo Civil para el Distrito Federal,(2) que dispone: (se transcribe).

      Igualmente, ello resulta del criterio sustentado por la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la tesis 1a./J. 44/2001, de la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada en la p�gina 11, del Tomo XIV, agosto de dos mil uno, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, que establece:

      �ALIMENTOS. REQUISITOS QUE DEBEN OBSERVARSE PARA FIJAR EL MONTO DE LA PENSI�N POR ESE CONCEPTO (LEGISLACIONES DEL DISTRITO FEDERAL Y DEL ESTADO DE CHIAPAS).� (se transcribe).

      Conforme a esa tesis jurisprudencial, cuya aplicaci�n es obligatoria en t�rminos del art�culo 192 de la Ley de A., el punto relevante para establecer el monto de los alimentos consiste en que �stos permitan esa vida decorosa a que se refiere la jurisprudencia, conforme al estatus (adaptaci�n gr�fica en espa�ol del anglicismo status utilizado en el texto de la jurisprudencia) en que se han desenvuelto el acreedor y el deudor alimentarios, esto es, que si el nivel de vida ha sido alto, por permitirlo un ingreso elevado del acreedor, deber� tomarse como punto de partida esa situaci�n particular, y si, por el contrario, ha sido menor el nivel de vida, cont�ndose con satisfactores inferiores a los que permiten los ingresos de cuant�as mayores, el �rgano jurisdiccional debe partir de esa concreta situaci�n.

      T.�n es de primordial relevancia que se observe la mayor equidad entre las partes acreedora y deudora, de modo que la obligaci�n alimentaria no derive en perjuicio para una u otra parte.

      Adem�s, aunque no se debe limitar el d�bito alimenticio a cubrir los m�nimos satisfactores, sino atender al mencionado nivel de vida que puede ser superior a aqu�llos, tampoco debe obviarse que se requiere demostrar la real necesidad del acreedor y de ning�n modo se busca que �ste tenga una vida holgada y dedicada al ocio.

      ...

      La diferencia de las reglas generales o espec�ficas, que deben utilizarse para fijar el monto de la pensi�n alimenticia, seg�n derive la petici�n de alimentos del matrimonio o del divorcio, respectivamente, es apta para distinguir tambi�n el variado tratamiento que debe recibir la acci�n de que se trata, ya sea que se ejerza en forma aut�noma sin perseguir la disoluci�n del v�nculo matrimonial, o bien de manera accesoria, como consecuencia de esa terminaci�n del nexo conyugal.

      As� es, porque si los alimentos tienen su fuente en el matrimonio no est�n sujetos en su procedencia a que, a su vez, prospere otra acci�n diversa; en cambio, si emanan del divorcio, es menester que previamente se declare la disoluci�n del v�nculo matrimonial y exista un c�nyuge culpable, salvo el caso de la hip�tesis consistente en la separaci�n f�sica de los c�nyuges prevista en la fracci�n IX del art�culo 267 del C�digo Civil para el Distrito Federal, misma que genera la obligaci�n de cubrir alimentos al c�nyuge que los necesite por el mismo lapso de duraci�n del matrimonio, por asemejarse al caso de divorcio voluntario establecido en el �ltimo p�rrafo del antes citado art�culo 288 del mismo ordenamiento sustantivo civil, aunque no haya en tal supuesto un c�nyuge culpable.

      De esa manera, lo ha estimado este Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en la tesis I.3o.C.457 C, visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Tomo XI, junio de dos mil cuatro, p�gina 1406, que se reitera e indica:

      �ALIMENTOS. ES UN DERECHO LIMITADO AL MISMO LAPSO QUE DUR� EL MATRIMONIO, CUANDO NO HAY C�NYUGE CULPABLE EN EL DIVORCIO NECESARIO, PORQUE LA CAUSAL DE DIVORCIO PREVISTA EN LA FRACCI�N IX DEL ART�CULO 267 DEL C�DIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL SE ASEMEJA M�S AL DIVORCIO VOLUNTARIO.� (se transcribe).

      La apuntada distinci�n llevar�a a colegir, en principio, que cuando se reclama el pago de alimentos como consecuencia del divorcio y no prospera la acci�n de divorcio (principal), igual suerte debe correr la diversa acci�n de alimentos (accesoria); sin embargo, al tener en cuenta que la necesidad de los alimentos se produce de momento a momento por estar relacionada con la subsistencia misma del acreedor alimentario y que, por tanto, debe favorecerse la pronta decisi�n judicial sobre la fijaci�n de una pensi�n, sea provisional o definitiva, prescindiendo de formalismos procesales innecesarios, la conclusi�n a que se arriba es diversa.

      En efecto, aunque el v�nculo matrimonial quede subsistente por no haberse acreditado la causa o causas de divorcio intentadas, es factible que el �rgano jurisdiccional analice la acci�n subsidiaria de alimentos, desde luego, conforme al material probatorio rendido y previa comprobaci�n de que ha sido satisfecho el derecho de audiencia del demandado al haber podido referirse en su contestaci�n a la demanda a la petici�n alimenticia correspondiente, por lo que, de acuerdo con ello, podr� o no condenar al pago de una pensi�n por ese concepto.

      Al proceder de esa manera, se evita contrariar la imperiosa necesidad de satisfacer los alimentos, que deriva de la naturaleza de esa figura y se optimiza el tiempo de resoluci�n de los litigios, al evitar el inicio y substanciaci�n de un nuevo procedimiento para ejercer una acci�n que puede ser decidida en la oportunidad proporcionada por el juicio de divorcio.

      Ello, con mayor raz�n, si se tiene en cuenta que al subsistir el matrimonio y siempre que el c�nyuge que las reclama cohabite con el otro; tambi�n perdura la obligaci�n que tienen los c�nyuges de darse alimentos, por lo que ya no se trata de que, como ocurre en el divorcio, deba cubrirlos el c�nyuge culpable en beneficio del inocente (con la salvedad antes referida en cuanto a la causal de separaci�n f�sica de los c�nyuges), sino de que los satisfaga quien tenga posibilidad a favor del que carezca de ella, de tal suerte que si de aqu�l se reclam� el pago de alimentos nada impide que se decida ese aspecto, ni siquiera la distinta fuente de la obligaci�n alimentaria (divorcio y matrimonio), porque ello incidir� solamente en la mencionada determinaci�n del sujeto que deba ser condenado y en los par�metros que deben observarse para fijar la pensi�n alimenticia (espec�ficos en un caso, generales en el otro).

      En efecto, una causa para suspender el derecho a alimentos, se produce cuando el acreedor alimentario abandona la casa del alimentista por causas no justificadas, en t�rminos del art�culo 320, fracci�n V, del C�digo Civil para el Distrito Federal.

      Sobre la ausencia de formalismos y la necesidad de una oportuna decisi�n respecto de los alimentos, es aplicable, en lo conducente y por analog�a, el criterio que informa la tesis jurisprudencial 1a./J. 61/2005, de la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo XXII, julio de dos mil cinco, p�gina 11, que es del rubro y texto siguientes:

      �ALIMENTOS. PROCEDE LA ACCI�N AUT�NOMA PARA EXIGIR SU PAGO, INDEPENDIENTEMENTE DEL NOMBRE QUE SE LE D�, Y DE LA EXISTENCIA PREVIA DE UN CONVENIO CELEBRADO AL RESPECTO DENTRO DEL JUICIO DE DIVORCIO POR MUTUO CONSENTIMIENTO.� (se transcribe).

      Tampoco es �bice la circunstancia de que, en un determinado supuesto, la causal de divorcio sea precisamente la relacionada con el incumplimiento de las obligaciones de alimentos, y no haya quedado acreditada, porque aunque la falta de cumplimiento sea insuficiente para tal efecto no necesariamente tiene que serlo para la procedencia de la acci�n alimentaria, habida cuenta que �sta procede incluso aunque se acredite la satisfacci�n previa del indicado d�bito alimenticio.

      De tal forma, lo ha considerado este Tribunal Colegiado en la tesis I.3o.C.371 C, localizable en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., diciembre de dos mil dos, p�gina 744, que se reitera y establece:

      �ALIMENTOS. EL EXAMEN DE SU CUMPLIMIENTO COMPRENDE NO S�LO SU SUFICIENCIA, SINO TAMBI�N LA REGULARIDAD DE SU PAGO Y ASEGURAMIENTO; POR TANTO, PROCEDE SU CONDENA AUNQUE EL DEMANDADO HAYA PROBADO HABER REALIZADO PAGOS ANTES Y DURANTE LA TRAMITACI�N DEL JUICIO.� (se transcribe).

      Todo ello, permite concluir que aun siendo improcedente la acci�n de divorcio es factible pronunciarse sobre la acci�n de alimentos, sin que indefectiblemente deba seguir esta �ltima la suerte de aqu�lla, por lo que este tribunal no comparte el criterio sustentado por el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en la tesis I.14o.C.39 C, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo XXI, junio de dos mil cinco, p�gina 755, que es del tenor siguiente:

      �ALIMENTOS. CUANDO SE RECLAMAN COMO CONSECUENCIA DE LA ACCI�N DE DIVORCIO Y �STA RESULTA IMPROCEDENTE, AQU�LLOS DEBEN CORRER LA MISMA SUERTE PROCESAL.� (se transcribe).

      De ah� que, al suscitarse tesis contradictorias entre dos Tribunales Colegiados de Circuito en juicios de amparo en materia civil, procede denunciarla ante la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por conducto del presidente de este �rgano colegiado, de conformidad con lo dispuesto en los art�culos 197-A de la Ley de A. y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, as� como en lo previsto en el punto segundo del Acuerdo General N�mero 5/2001, de veintiuno de junio de dos mil uno, relativo a la determinaci�n de los asuntos que conservar� para su resoluci�n y el env�o de los de su competencia originaria a las S. y a los Tribunales Colegiados de Circuito.

      Efectuada la anterior precisi�n sobre la discordancia de criterios, es menester indicar que el pronunciamiento que deber� hacer el �rgano jurisdiccional sobre la petici�n de alimentos a pesar de la improcedencia de la acci�n de divorcio no significa, empero, que aqu�lla deba necesariamente prosperar, ya que ello estar� en funci�n de que se acrediten o no los extremos de posibilidad y necesidad antes mencionados.

      De ordinario, trat�ndose de alimentos, la carga probatoria sobre la necesidad de los mismos y sobre su pago corresponde al deudor, en t�rminos del primer p�rrafo del art�culo 282 del c�digo adjetivo civil, ya que si el acreedor alimentista niega que se haya cumplido con el deber de alimentos, no se le puede compeler a probar ese hecho negativo, am�n de que �nicamente debe demostrar su calidad de acreedor, lo que genera la presunci�n de necesitar alimentos, particularmente trat�ndose de menores y la capacidad econ�mica del deudor para cubrir la obligaci�n alimenticia.

      Sirve de apoyo a lo anterior, el criterio emitido por la anterior Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que puede verse en el Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, tomos 91 a 96, Cuarta Parte, p�gina 7, que indica:

      �ALIMENTOS. CARGA DE LA PRUEBA.� (se transcribe).

      En el mismo sentido, obra la tesis I.3o.C.325 C, de este Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., julio de dos mil dos, p�gina 1243, que se reitera y es del tenor siguiente:

      �ALIMENTOS. NO EXIME DE LA OBLIGACI�N DE UNO DE LOS PADRES, QUE EL OTRO TENGA BIENES SUFICIENTES PARA ABSORBER TOTALMENTE LA CARGA NI QUE LOS HIJOS TENGAN BIENES PROPIOS, SI NO SE DEMUESTRA QUE LES PRODUCEN INGRESOS MONETARIOS SUFICIENTES PARA SUFRAGAR ESA NECESIDAD.� (se transcribe).

      Entre los c�nyuges, tambi�n corresponde al deudor acreditar el cumplimiento del deber de alimentos y el acreedor tiene la presunci�n de necesitarlos; sin embargo, la misma desaparece cuando se demuestra que dicho acreedor tiene ingresos, porque, en tal hip�tesis, opera una reversi�n de carga probatoria para este �ltimo, a quien toca acreditar que los mismos son insuficientes para satisfacer sus necesidades alimenticias.

      De esa forma ocurre trat�ndose de la esposa que trabaja fuera del hogar y recibe por ello una remuneraci�n, seg�n lo ha establecido la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la jurisprudencia 1a./J. 39/2004, consultable en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo XX, julio de dos mil cuatro, p�gina 9, que es aplicable por analog�a al caso del Distrito Federal y tiene el siguiente contenido:

      �ALIMENTOS. LA ESPOSA QUE TRABAJA FUERA DEL HOGAR Y QUE POR ELLO RECIBE UNA REMUNERACI�N, TIENE DERECHO A PERCIBIRLOS, PERO A ELLA LE CORRESPONDE PROBAR LA NECESIDAD DE OBTENERLOS (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE PUEBLA).� (se transcribe)."

      ii) A. directo DC. 669/2005. En la ejecutoria se consider� en s�ntesis lo siguiente:

      1) La materia de la litis original consisti� en el pago y aseguramiento de una pensi�n alimenticia a favor de un menor, quien es hijo del impetrante de garant�as. El quejoso argument� que de las constancias de autos se demostr� que ha cumplido con su obligaci�n alimentaria en forma total, continua y permanente, lo cual evidencia la improcedencia de la acci�n intentada; adem�s de que la actora en el juicio natural es una profesionista y adicionalmente tiene otra actividad como vendedora en una empresa familiar, por lo que al ser una persona econ�micamente activa y con ingresos propios se encuentra obligada a suministrar alimentos a su hijo en la misma proporci�n que el quejoso, por lo que ante tales circunstancias se le debe absolver del pago y aseguramiento de la pensi�n alimenticia al que fue condenado.

      2) El Tribunal Colegiado estim� que tales argumentos eran infundados. La sentencia se apoya, en primer lugar, en la naturaleza jur�dica de la obligaci�n alimenticia y concluy� que los dep�sitos bancarios realizados por el quejoso no eran suficientes para absolverlo de una pensi�n alimenticia con el car�cter de forzosa, ya que en aras del inter�s superior del menor, el cumplimiento de esa obligaci�n debe quedar plenamente asegurado en la medida de sus necesidades y conforme a las posibilidades del deudor; lo que tiene como finalidad, la de dar certeza jur�dica al cumplimiento de esa obligaci�n, todo lo cual tiene como sustento la circunstancia de que los alimentos son de tracto sucesivo y, por tanto, la necesidad de recibirlos surge de momento a momento, motivo por el cual no puede quedar a potestad del deudor alimentista realizar los pagos peri�dicos necesarios para la manutenci�n de sus acreedores, o bien proporcionar alimentos peri�dicamente y por la cantidad que estime necesaria.

      3) En t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 303 del C�digo Civil para el Distrito Federal, los padres est�n obligados a dar alimentos a sus hijos, motivo por el cual es indudable que el hecho de que la ahora tercera perjudicada sea profesionista y que adem�s sea vendedora en una empresa familiar no es causa suficiente para absolver al quejoso respecto de la prestaci�n relativa a la pensi�n alimentaria reclamada, pues en todo caso el �nico supuesto mediante el cual se le podr�a eximir de tal obligaci�n ser�a en el caso de que no tuviese posibilidades de darlos o bien podr�a suspenderse dicha obligaci�n cuando el quejoso no tuviese medios para cumplirla, hip�tesis que no aconteci� en la especie.

  2. D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito.

    i) A. directo DC. 775/2004. Para mejor comprensi�n de las consideraciones vertidas en la ejecutoria, a continuaci�n se narran los antecedentes que dieron origen al juicio de amparo.

    1. La c�nyuge demand� la disoluci�n del v�nculo matrimonial por las causales de divorcio previstas en las fracciones XI, XII, XVII y XXI del art�culo 267 del C�digo Civil para el Distrito Federal, esto es, por sevicia, amenazas o injurias graves de su c�nyuge, la negativa injustificada de cubrir alimentos, violencia familiar y por impedirle el desempe�o de una actividad l�cita.

    2. El J. de primera instancia resolvi� que la actora no prob� su acci�n y que el demandado prob� sus excepciones y defensas, pero conden� al demandado al pago de una pensi�n alimenticia a favor de su c�nyuge.

    3. Inconformes con la sentencia anterior, ambas partes interpusieron recurso de apelaci�n.

      El c�nyuge apelante argument� que le causaba agravio la sentencia recurrida porque la a quo, no obstante que la actora no acredit� su acci�n y el demandado, no fue declarado c�nyuge culpable lo conden� al pago de una pensi�n alimenticia a favor de la actora.

      La S. consider� que no le asiste la raz�n sobre este punto, toda vez que la fijaci�n de una pensi�n alimenticia no depende de la acreditaci�n o no de la causal de divorcio ejercitada, porque constituye una acci�n aut�noma y no subsidiaria de �sta, en raz�n a la independencia del derecho que las origina, una de resolver el v�nculo matrimonial que une a los consortes y otra de obtener del c�nyuge obligado el sustento necesario para cubrir los satisfactores que la ley establece.

      Si bien es cierto las pruebas no fueron suficientes para acreditar las causales de divorcio que invoc� la actora, no menos cierto es que con estos elementos s� se demuestra que la salida del domicilio conyugal de la actora fue justificada, al haber sido corrida por el demandado, m�xime que el demandado no ofreci� ninguna prueba para desvirtuar esta afirmaci�n.

      La S. apoy� su determinaci�n en los criterios identificables bajo los rubros: "DIVORCIO, FALTA DE MINISTRACI�N DE ALIMENTOS COMO CAUSAL DE." y "ALIMENTOS. CONSTITUYE UNA ACCI�N INDEPENDIENTE Y NO SUBSIDIARIA DE LA DIVERSA DE DIVORCIO."

      El apelante se�al� que jam�s argument� que la actora abandon� el domicilio conyugal injustificadamente, por lo que al no haber hecho valer expresamente esta excepci�n, la S. concluy� que el c�nyuge demandado reconoci� el derecho de la actora de seguir percibiendo alimentos, m�xime que entre ellos sigue subsistiendo el v�nculo matrimonial que los une y en t�rminos del art�culo 302 del C�digo Civil, sigue vigente su obligaci�n de otorgar alimentos a su c�nyuge, por lo que la condena de pago de alimentos no es derivada de haber sido condenado c�nyuge culpable, ya que efectivamente fue absuelto de la prestaci�n de divorcio, mas no de la de prestaci�n de alimentos a que tiene derecho la actora, m�xime que �sta lo solicit�.

      La S. concluy� que resultaba acertado el razonamiento de la a quo, al se�alar que le correspond�a al apelante la carga de la prueba para demostrar que el abandono del domicilio del deudor alimentario fue injustificado, puesto que el apelante, trata de liberarse de una obligaci�n que la ley le impone, en consecuencia, debi� de aportar los elementos de prueba encaminados a demostrar los extremos de su excepci�n, de conformidad con las siguientes tesis: "ALIMENTOS, PRUEBA DEL ABANDONO DEL DOMICILIO CONYUGAL PARA LA P�RDIDA DEL DERECHO A (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE NAYARIT)." y "ALIMENTOS, CARGA DE LA PRUEBA DEL ABANDONO INJUSTIFICADO DEL DOMICILIO CONYUGAL PARA LA P�RDIDA DEL DERECHO A (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE VERACRUZ)."

    4. En contra de la determinaci�n anterior, el c�nyuge demandado interpuso juicio de amparo, el cual le fue concedido al tenor de las siguientes consideraciones:

      Los argumentos expuestos por el quejoso, antes resumidos, resultan sustancialmente fundados y suficientes para conceder el amparo.

      En principio, debe establecerse que el derecho a recibir alimentos est� regulado en el t�tulo sexto, cap�tulo II, del C�digo Civil para el Distrito Federal, espec�ficamente en los art�culos 301 al 323.

      Ese derecho sustantivo (correlativo a una obligaci�n) encuentra su justificaci�n en el v�nculo de solidaridad que enlaza a todos los miembros del grupo familiar.

      La obligaci�n alimentaria es el deber jur�dico que tiene un sujeto, en su car�cter de deudor, de ministrar a otro, en su calidad de acreedor, lo necesario para subsistir, de acuerdo con las posibilidades del primero y las necesidades del segundo.

      Dicha obligaci�n jur�dica puede derivar de la ley, como sucede en el caso del matrimonio, el concubinato, el parentesco o el divorcio; y tambi�n puede tener su origen en alg�n convenio de renta vitalicia o de divorcio voluntario e, inclusive, en la voluntad unilateral de una persona (testamento).

      Los art�culos 164 y 302 del C�digo Civil para el Distrito Federal,(3) prev�n la regla general de que los c�nyuges deben procurarse alimentos entre s�. Al respecto, dichos preceptos establecen: (se transcriben).

      De los art�culos transcritos se obtiene que la obligaci�n de los c�nyuges de otorgarse alimentos surge con motivo del matrimonio, ya que si bien �ste implica una relaci�n interpersonal entre aqu�llos, orientada a cumplir diversos fines, como son el proporcionarse ayuda y socorro mutuos, tambi�n es una relaci�n jur�dica, pues el derecho establece cargas de car�cter obligatorio para los c�nyuges, una de las cuales son los alimentos.

      Los c�nyuges tienen las mismas obligaciones, y consecuentemente, tendr�n derechos semejantes, como sucede en el caso de los alimentos, que prev�n los art�culos transcritos, de los que se obtiene que cualquiera de los c�nyuges tiene derecho a solicitar alimentos al otro, en virtud de que es una obligaci�n rec�proca, lo que significa que cuando un c�nyuge necesite del otro, �ste debe responder y proporcionarlos, seg�n se advierte de la disposici�n general que se contiene en el art�culo 301 del C�digo Civil para el Distrito Federal,(4) que literalmente dice: (se transcribe).

      Ciertamente, la obligaci�n de proporcionarse alimentos entre c�nyuges es justificable en tanto que subsiste entre ellos un deber de socorro y de ayuda, a fin de proveer el uno al otro de todo lo que necesite para vivir, seg�n sus circunstancias.

      De conformidad con el art�culo 308 del citado ordenamiento legal, el concepto de alimentos comprende: la alimentaci�n, vestido, habitaci�n, asistencia en caso de enfermedad (m�dico, medicinas y hospitales, etc�tera) y, adem�s, para los menores, todos los gastos necesarios para su educaci�n primaria y para proporcionarles alg�n oficio, arte o profesi�n.

      De acuerdo con el art�culo 311 del C�digo Civil para el Distrito Federal, la cuant�a de los alimentos que un c�nyuge tiene la obligaci�n de proporcionar al otro, debe atender a la posibilidad de aqu�l y de acuerdo a la necesidad del que tiene derecho a recibirlos.

      Atendiendo al hecho de que la obligaci�n de los c�nyuges de proporcionarse alimentos surge, de conformidad con los art�culos 164 y 302 del ordenamiento legal citado, con el matrimonio, en el caso de la disoluci�n de �ste mediante el divorcio necesario, en que se puede atribuir a un c�nyuge la culpa del divorcio, la obligaci�n para �ste -si se le considera c�nyuge culpable- de proporcionar alimentos al c�nyuge inocente es una de las consecuencias de su conducta, y se traduce en que subsiste una obligaci�n que surgi� al celebrarse el matrimonio, la cual consistir� en que debe seguir proporcionando alimentos al c�nyuge inocente, de acuerdo con en el art�culo 288 del C�digo Civil para el Distrito Federal,(5) que establece: (se transcribe).

      Conforme a lo dispuesto en el art�culo transcrito, se establece como consecuencia necesaria del divorcio necesario decretado, la imposici�n al c�nyuge culpable del pago de alimentos a favor del inocente, medida que se decreta como una sanci�n que se impone al c�nyuge culpable por un hecho que le es directamente imputable y que dio lugar a la disoluci�n del matrimonio.

      Como se observa de lo anterior, los alimentos reclamados como consecuencia directa del matrimonio son distintos de los reclamados como consecuencia de la disoluci�n del v�nculo matrimonial, dado que los primeros tienen su fundamento en los art�culos 164 y 302 del C�digo Civil para el Distrito Federal, como una obligaci�n que nace del matrimonio, en tanto que los segundos se establecen en el art�culo 288 del propio c�digo sustantivo, con motivo de la disoluci�n necesaria del matrimonio; es decir, el derecho a alimentos entre c�nyuges y el de aquellos que ya no lo son, tienen diversa fuente legal por provenir de actos diferentes. As�, en el primer caso, el derecho y la obligaci�n correlativa surgen del matrimonio vigente y, en el segundo, de la sentencia que decreta el divorcio e impone esa condena. Por tanto, cuando se hace valer por ejemplo una acci�n de divorcio necesario y como consecuencia de ella se demanda el pago de una pensi�n alimenticia, si no prospera la causal o causales en que el actor fund� su acci�n, el �rgano jurisdiccional no puede decretar, v�lidamente, el pago de alimentos, pues si bien es verdad que la fijaci�n de una pensi�n alimenticia se puede reclamar como acci�n aut�noma, tambi�n lo es que cuando se pide como una consecuencia de la acci�n de divorcio y �sta resulta improcedente, la petici�n de alimentos debe correr la misma suerte procesal, de tal modo que la autoridad competente no puede variar la litis y decretar el pago de alimentos.

      ...

      En la sentencia de primera instancia, la J. de primer grado determin� que la actora no prob� los elementos de la acci�n de divorcio, en atenci�n a que no acredit� las causas de divorcio invocadas y que el demandado s� prob� sus excepciones y defensas; que no proced�a condenar al demandado al pago de una pensi�n alimenticia en favor de sus hijos, en virtud de que �stos viven con dicho demandado, quien cubre las necesidades alimenticias de ambos menores.

      ...

      Y en cuanto a la pensi�n alimenticia que la actora pidi� para ella, la J. de primer grado resolvi�: �... la suscrita, considera justo y equitativo condenar al demandado ... al pago de una pensi�n alimenticia a favor de su c�nyuge ...�

      En contra de dicha sentencia, ambas partes, actora y demandado, interpusieron recurso de apelaci�n; ...

      Al resolver los recursos de apelaci�n, en la sentencia reclamada, la S. responsable estim� parcialmente fundados los argumentos que en v�a de agravios expres� la actora, aqu� tercero perjudicada, al determinar que tomando en consideraci�n que el demandado no es trabajador de la empresa Mirsco, Sociedad An�nima de Capital Variable, sino que es socio, de manera que no obtiene un salario de la empresa citada, sino utilidades y ganancias que dicha sociedad pueda generar, el porcentaje que la J. de primera instancia fij� por concepto de pensi�n alimenticia deb�a tomarse del total de sus percepciones tanto ordinarias como extraordinarias que por cualquier concepto perciba el demandado, independientemente de cual sea el concepto salarial o prestaci�n que se le cubra.

      Respecto de los agravios propuestos por el demandado (quejoso), la S. responsable determin� que eran infundados, pues consider�, esencialmente, que las documentales consistentes en el acta especial AECUJ-213/322/03-09, levantada ante el agente del Ministerio P�blico veintis�is y la constancia del Juzgado C�vico, ambas de treinta de septiembre de dos mil tres, no obstante que fueron objetadas, constitu�an un indicio de que la actora sali� del domicilio conyugal por una causa justificada, que consiste en que el demandado la corri�, sin que �ste hubiese ofrecido alguna prueba para desvirtuar esa situaci�n, pues s�lo se limit� a se�alar que no la corri�.

      Que la fijaci�n de una pensi�n alimenticia no depende de la acreditaci�n o no de la causal de divorcio ejercitada, porque constituye una acci�n aut�noma y no subsidiaria de �sta, en raz�n a la independencia del derecho que las origina, una de resolver el v�nculo matrimonial que une a los consortes y otra de obtener del c�nyuge obligado el sustento necesario para cubrir los satisfactores que la ley establece, de conformidad con la tesis de rubro: �ALIMENTOS. CONSTITUYE UNA ACCI�N INDEPENDIENTE Y NO SUBSIDIARIA DE LA DIVERSA DE DIVORCIO.�, de manera que si bien era verdad que las citadas probanzas no fueron suficientes para acreditar las causales de divorcio que invoc� la actora, tambi�n lo era que con estos elementos se demostraba que su salida del domicilio conyugal fue justificada, al haber sido corrida por el demandado, m�xime que el demandado no ofreci� ninguna prueba para desvirtuar esa afirmaci�n.

      Que contrariamente a lo considerado por el demandado s� le correspond�a demostrar el abandono injustificado del domicilio conyugal por parte de la actora, ya que de las constancias de autos no se advert�a que aqu�l se hubiese excepcionado en el sentido de que �sta hab�a abandonado el domicilio conyugal sin causa justificada, a fin de actualizar la causa de cesaci�n de ministrar alimentos que establece el art�culo 320, fracci�n V, del C�digo Civil para el Distrito Federal, adem�s de que el propio demandado expuso en su escrito de agravios que jam�s argument� que la actora hab�a abandonado el domicilio conyugal en forma injustificada, por lo que al no haber hecho valer expresamente esa excepci�n, reconoci� el derecho de la actora de seguir percibiendo alimentos, m�xime que entre ellos segu�a subsistiendo el v�nculo matrimonial y en t�rminos del art�culo 302 del citado ordenamiento legal continuaba vigente la obligaci�n del demandado de otorgar alimentos a su c�nyuge, aunado a que la condena al pago de alimentos no derivaba de que el demandado hubiese sido declarado c�nyuge culpable, pues fue absuelto de la prestaci�n de divorcio, pero no de la prestaci�n de alimentos a que tiene derecho la actora, quien solicit� que se fijara una pensi�n alimenticia en su favor.

      Esas consideraciones son legalmente incorrectas, debido a que, como ya qued� establecido en p�rrafos anteriores, en los casos en que se ejercita la acci�n de divorcio necesario, y como consecuencia de la disoluci�n del v�nculo matrimonial se reclama el pago de una pensi�n alimenticia, si no prospera la causal o causales de divorcio en que el actor fund� su acci�n, el juzgador no puede decretar la condena al pago de alimentos, pues si bien es verdad que la fijaci�n de una pensi�n alimenticia se puede reclamar como acci�n aut�noma, tambi�n lo es que cuando se pide como una consecuencia de la acci�n de divorcio y �sta resulta improcedente, el �rgano jurisdiccional competente no puede variar la litis y decretar el pago de alimentos.

      ...

      Sin embargo, la referida autoridad responsable parti� de una base falsa, consistente en que la actora pidi� el pago de alimentos en forma aut�noma, pues no tom� en cuenta que, seg�n se vio de las constancias relatadas, la aqu� tercero perjudicada reclam� en el inciso D) del cap�tulo de prestaciones �el pago de una pensi�n alimenticia bastante y suficiente con car�cter definitivo a favor de la suscrita ... (actora), con fundamento en el art�culo 288, fracci�n VI, primero y tercer p�rrafos, del C�digo Civil del Distrito Federal�, es decir, reclam� el pago de alimentos como una consecuencia de la disoluci�n del v�nculo matrimonial.

      Se expone lo anterior, porque si bien no se discute que la actora -aqu� tercero perjudicada- tiene derecho a recibir alimentos de su c�nyuge, ya que el matrimonio tiene como una de sus finalidades la ayuda mutua, la cual justifica la figura de los alimentos con motivo de la uni�n conyugal, lo cierto es que en el caso no se reclamaron los alimentos como consecuencia directa del matrimonio, sino como una consecuencia de la disoluci�n de ese v�nculo, de tal manera que si no prosperaron las causales de divorcio en que la actora fund� su acci�n y, por ende, subsiste el v�nculo del matrimonio, no hay duda de que la S. responsable, sobre ese particular, no pod�a variar la litis fijando una pensi�n alimenticia en favor de la actora, al considerar que se trata de una acci�n aut�noma y no subsidiaria de la acci�n de divorcio ejercitada, ...

      Cabe aclarar que esa circunstancia no es obst�culo para que la actora demande una pensi�n de car�cter definitivo como derecho aut�nomo derivado de la obligaci�n que nace del matrimonio vigente, por tratarse de una pensi�n alimenticia cuya causa y fundamento es distinta de la que deriva del ejercicio de la acci�n en comento, respecto de lo cual tiene expedito su derecho.

      En apoyo de lo afirmado se invoca, por analog�a y en lo conducente, la jurisprudencia sustentada por la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada en la p�gina 5, T.X., noviembre de 2002, de la Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, con el sumario siguiente:

      �ALIMENTOS. EL DERECHO QUE A �STOS TIENE EL C�NYUGE INOCENTE, EN EL CASO DE UN DIVORCIO NECESARIO, IMPLICA LA SUBSISTENCIA DE UNA OBLIGACI�N DEL C�NYUGE CULPABLE, QUE SURGI� CON EL MATRIMONIO, POR LO QUE SU OTORGAMIENTO DEBE SER PROPORCIONAL A LA POSIBILIDAD DEL QUE DEBE DARLOS Y A LA NECESIDAD DEL QUE DEBE RECIBIRLOS (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE M�XICO).� (se transcribe).

      Asimismo, es aplicable al respecto, por analog�a, la tesis del Primer Tribunal Colegiado del Vig�simo Primer Circuito, cuyo criterio tambi�n comparte este �rgano colegiado, publicada en la p�gina 880, Tomo III, marzo de 1996, de la Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que es del tenor siguiente:

      �ALIMENTOS. SON DE NATURALEZA JUR�DICA DIVERSA LOS QUE SE RECLAMAN COMO CONSECUENCIA DEL MATRIMONIO, DE LOS QUE SE RECLAMAN COMO CONSECUENCIA DEL DIVORCIO.� (se transcribe)."

      Las consideraciones expuestas dieron origen a la tesis aislada que se transcribe a continuaci�n:

      ALIMENTOS. CUANDO SE RECLAMAN COMO CONSECUENCIA DE LA ACCI�N DE DIVORCIO Y �STA RESULTA IMPROCEDENTE, AQU�LLOS DEBEN CORRER LA MISMA SUERTE PROCESAL. Los alimentos reclamados como una obligaci�n que nace del matrimonio son diversos de aquellos que deben darse como consecuencia del divorcio, ya que los primeros tienen su fundamento en los art�culos 164 y 302 del C�digo Civil para el Distrito Federal y surgen al celebrarse el matrimonio; mientras que los segundos se establecen en el art�culo 288 del propio ordenamiento legal, como una obligaci�n para el c�nyuge culpable de proporcionar alimentos al inocente, derivada de la sentencia que decreta el divorcio e impone esa condena. Por tanto, cuando se ejercita la acci�n de divorcio necesario y como consecuencia se reclama el pago de una pensi�n alimenticia, si no prospera la acci�n principal de divorcio, el juzgador no puede decretar, v�lidamente, la condena al pago de alimentos, entendidos como una obligaci�n que nace del matrimonio, pues si bien es verdad que la fijaci�n de una pensi�n alimenticia puede reclamarse como acci�n aut�noma, lo cierto es que cuando se pide como una consecuencia de la acci�n de divorcio y �sta resulta improcedente, la petici�n de alimentos debe correr la misma suerte procesal, debido a que no le es dable al �rgano jurisdiccional variar la litis y decretar el pago de alimentos como derecho aut�nomo, circunstancia que no impide que, posteriormente, pueda demandarse una pensi�n alimenticia de car�cter definitivo, como derecho aut�nomo derivado de la obligaci�n que nace del matrimonio vigente."

      ii) A. directo 873/2004. Los antecedentes que dieron lugar al juicio fueron los siguientes:

    5. La actora demand� el divorcio necesario, exclusivamente con base en la causal prevista en el art�culo 267, fracci�n XII, del C�digo Civil para el Distrito Federal, esto es, la falta injustificada de ministraci�n de alimentos, demandando como prestaci�n accesoria y consecuente al divorcio el pago de una pensi�n alimenticia.

    6. El J. de primera instancia resolvi� que la parte actora acredit� parcialmente su acci�n y que el demandado justific� parcialmente sus excepciones y defensas, por lo que se declar� disuelto el v�nculo matrimonial y conden� al demandado a pagar la pensi�n alimenticia solicitada por la actora.

    7. Inconforme con lo anterior, el demandado interpuso recurso de apelaci�n. La S. resolvi� que resultaban infundados los agravios invocados por el demandado y confirm� la sentencia materia de la alzada.

    8. En contra de la anterior sentencia el apelante promovi� juicio de amparo directo en el cual se resolvi� otorgar la protecci�n constitucional al quejoso, por lo que la S. responsable modific� la sentencia y declar� que resultaban parcialmente fundados los argumentos formulados por el demandado en el juicio natural, por lo que modific� la sentencia impugnada y absolvi� al demandado del divorcio necesario, pero lo conden� al pago de una pensi�n alimenticia a favor de la actora.

      En esta �ltima ejecutoria, la S. responsable consider� que tanto ella como el J. natural sostienen el criterio de que, trat�ndose de la causal de divorcio prevista en la fracci�n XII del citado art�culo 267 del C�digo Civil para el Distrito Federal, corresponde al deudor alimentista acreditar el cumplimiento de la obligaci�n a su cargo, ya que resulta aplicable la regla especial prevista en el art�culo 311 bis del mismo ordenamiento legal, en el que se dispone que al c�nyuge que se dedica al hogar le asiste la presunci�n legal de necesitar alimentos, adem�s de que los hechos negativos no son susceptibles de ser probados.

      Sin embargo, contrario a lo anterior el Tribunal Colegiado se pronunci� en el sentido de que debe prevalecer la regla general prevista en el art�culo 282, fracci�n IV, del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, en la que se establece que aquel que niega, tendr� la carga de la prueba, cuando la negativa fuere elemento constitutivo de la acci�n y, adem�s, el tribunal establece que es premisa indispensable para la procedencia de la acci�n en comentario, que hubiese existido previamente a la demanda de divorcio una solicitud de naturaleza pecuniaria y una respuesta contraria a esa petici�n.

      As�, la S. responsable concluy� que no era procedente la acci�n de divorcio prevista en la fracci�n XII del citado art�culo 267 del C�digo Civil para el Distrito Federal, pues el Tribunal Colegiado dispuso que es premisa indispensable que el c�nyuge actor demuestre que su contraparte se ha negado injustificadamente a otorgarle los medios econ�micos para el sostenimiento del hogar y el pago de alimentos, negativa que implica que existi� previamente una solicitud de naturaleza pecuniaria y una respuesta contraria a esa petici�n y, en el caso, la parte actora no demostr� haberle recordado o solicitado a su esposo que cumpliera su obligaci�n de ministrarle alimentos.

      Por otra parte, la actora tambi�n reclam� en su escrito inicial de demanda el pago de alimentos y siendo que esta acci�n es independiente e incluso principal respecto del divorcio, por tratarse de la supervivencia de la acreedora alimentaria, es por lo que se analiza la procedencia de la misma.

      El demandado aleg� que el J. natural no debi� condenarlo al pago de alimentos porque la parte actora no demostr� la necesidad de recibirlos, que el J. natural omiti� otorgar valor probatorio a la testimonial a cargo de la hija de ambas partes, quien declar� que depende econ�micamente de su madre, lo cual implica, a decir del demandado, que la parte actora s� obtiene recursos econ�micos de su parte, pues de otra manera dicha testigo no depender�a econ�micamente de la enjuiciante, que el J. natural no concedi� el valor probatorio que merece la confesional a cargo de la parte accionante, en que, entre otras cuestiones, reconoce que vive en el domicilio que se estableci� como conyugal y, finalmente, que de la carta suscrita por la empresa donde trabajaba su esposa s�lo se hace constar que la enjuiciante termin� sus relaciones comerciales como comisionista de dicha empresa, pero no que la hubiesen despedido.

      A juicio de la S. resultaron infundados los argumentos antes precisados, en virtud de que trat�ndose de la acci�n de petici�n de alimentos, a la parte actora le asiste la presunci�n legal de necesitarlos, en t�rminos del art�culo 311-bis del C�digo Civil para el Distrito Federal, por ser c�nyuge del demandado, luego entonces, la carga de la prueba para desvirtuar dicha presunci�n legal corresponde al demandado, carga que no cumpli� el enjuiciado porque la circunstancia de que la hija de ambas partes, hubiese manifestado que depende econ�micamente de la parte accionante, no necesariamente significa que la enjuiciante actualmente obtenga recursos econ�micos propios sino, al contrario, que acept� la carga de ministrar, en lo posible, alimentos para su hija, por su parte, la carta de la empresa no revela que la parte actora obtenga un salario de dicha empresa sino, al contrario, confirma que la enjuiciante termin� sus relaciones comerciales como comisionista de dicha empresa, finalmente, la confesi�n de la parte actora de que actualmente habita en el departamento en el que se estableci� el �ltimo domicilio conyugal, no significa, en el presente caso, que el demandado cumpla su obligaci�n alimentaria en el rubro de habitaci�n, pues el propio acusado reconoci� al formular la confesional a cargo de la parte actora, que la enjuiciante ha contribuido al sostenimiento del hogar, por lo que se concluye que ello no es por el �nico m�rito del enjuiciado, pues la parte actora tambi�n aport� de su parte para la existencia de esta vivienda, con lo cual no puede estimarse que el acusado cuando menos cumple con el rubro de habitaci�n.

      El c�nyuge demandado interpuso demanda de amparo, juicio que le result� favorable al tenor de consideraciones similares a las transcritas con antelaci�n, respecto del amparo directo DC. 775/2004.

CUARTO

En primer lugar, debe determinarse si en el caso existe contradicci�n de criterios, pues s�lo en tal supuesto es factible que esta S. emita un pronunciamiento en cuanto al fondo de la presente denuncia.

Al respecto, debe tenerse en cuenta el contenido de la jurisprudencia P./J. 26/2001, sustentada por el Tribunal Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, identificable bajo el rubro: "CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.", publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., abril de dos mil uno, p�gina 76, la cual establece que para que exista contradicci�n de tesis deben reunirse los siguientes elementos:

a) Que al resolver los negocios, se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y,

c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

En la especie, esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n considera que s� se surten los extremos anteriores y que, por tanto, existe la contradicci�n de tesis planteada.

Lo anterior es as� porque ambos Tribunales Colegiados se enfrentan a una misma situaci�n jur�dica, a saber, si cuando uno de los c�nyuges demanda del otro el pago de alimentos como consecuencia de la acci�n de divorcio necesario y esta �ltima resulta improcedente, aquellos deben correr la misma suerte procesal, o bien, cabe pronunciarse sobre ellos a favor del c�nyuge actor, fijando una pensi�n que deber� surtir efectos dentro del matrimonio subsistente.

Tal problem�tica fue planteada en todos los juicios, salvo en el amparo 669/2005, del conocimiento del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, ya que en el juicio de origen se demand�, en v�a de controversia del orden familiar, el pago de una pensi�n alimenticia a favor de un menor, fund�ndose en una relaci�n de concubinato, la cual no fue acreditada. Por tanto, esa ejecutoria no integra la contradicci�n de criterios que nos ocupa.

Las peculiaridades, consideraciones y conclusiones antag�nicas sustentadas en los asuntos sometidos a la consideraci�n de los Tribunales Colegiados que ser�n materia de an�lisis, son las siguientes:

i) Ambos Tribunales Colegiados conocieron de amparos directos provenientes de juicios de divorcio necesario, en los cuales se invocaron diversas causales, entre ellas, la prevista en el art�culo 267, fracci�n XII, del C�digo Civil para el Distrito Federal, por lo que se refiere a la falta de ministraci�n de alimentos.

Como se advierte, la causal de divorcio estaba vinculada con el tema de los alimentos dentro del matrimonio. Una de las prestaciones que demandaban los c�nyuges actores era que, como consecuencia del divorcio, se determinara una pensi�n alimenticia a cargo del c�nyuge culpable. Sin embargo, en ninguno de los casos prosper� la acci�n de divorcio, por las razones de �ndole sustantivo o procesal que se mencionan a continuaci�n:

a) En el caso que origin� al amparo directo civil DC. 377/2006, radicado ante el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, el c�nyuge demandado dio cumplimiento parcial de su obligaci�n alimentaria, por lo que no se advirti� tal gravedad del incumplimiento que ponga de manifiesto el desprecio, desapego, abandono o desestimaci�n del c�nyuge hacia la actora y que haga imposible la vida en com�n.

b) En el caso que origin� el amparo directo DC. 775/2004, fallado por el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, simplemente se menciona que las pruebas no fueron suficientes para acreditar las causales de divorcio que invoc� la actora.

c) De la ejecutoria reca�da al amparo directo DC. 873/2004, fallado por el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito se advierte que no prosper� la causal en cuesti�n porque la parte actora no demostr� haberle recordado o solicitado a su esposo que cumpliera con la obligaci�n alimenticia y, por ende, no se acredit� que la contraparte se haya negado injustificadamente a otorgarle alimentos.

ii) Toda vez que no se decret� el divorcio, los c�nyuges permanecieron unidos en matrimonio. Definida esa situaci�n jur�dica, es cuando entr� en discusi�n la facultad del juzgador de primera instancia para fijar una pensi�n alimenticia a favor de la c�nyuge que demand� el divorcio.

iii) Ambos tribunales coinciden, en principio, en que son fuentes de la obligaci�n de los alimentos, entre otras, el matrimonio y el divorcio y que del an�lisis de los art�culos 164 y 302 del C�digo Civil para el Distrito Federal, se actualiza la obligaci�n rec�proca de los c�nyuges de proporcionarse alimentos, adem�s de que la pensi�n alimenticia debe fijarse en atenci�n a la necesidad del acreedor y conforme a las posibilidades del deudor, de acuerdo con lo dispuesto en el art�culo 311 del C�digo Civil.

iv) Sin embargo, cada Tribunal Colegiado brinda una soluci�n diversa al problema planteado, pues el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito estima que al quedar subsistente el v�nculo matrimonial por no haberse acreditado la causa o causas de divorcio invocadas, es factible que el �rgano jurisdiccional analice la acci�n subsidiaria de alimentos, tomando en cuenta el material probatorio rendido y previa comprobaci�n de que ha sido satisfecho el derecho de audiencia del demandado en relaci�n con la ministraci�n de alimentos, por lo que el J. de la causa podr� condenar o no al pago de una pensi�n alimenticia a favor del c�nyuge actor.

Por su parte, el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito considera que si no prospera la causal o causales en las que el actor fund� su acci�n, el �rgano jurisdiccional no puede decretar, v�lidamente, el pago de una pensi�n alimenticia, pues si bien es verdad que la fijaci�n de una pensi�n de esa naturaleza se puede reclamar como acci�n aut�noma, tambi�n lo es que cuando se pide como una consecuencia de la acci�n de divorcio y �sta resulta improcedente, la petici�n de alimentos debe correr la misma suerte procesal, de tal modo que la autoridad competente no puede variar la litis y decretar el pago de alimentos.

Finalmente, ambos Tribunales Colegiados analizaron los mismos elementos, esto es, la normatividad aplicable a la obligaci�n sustantiva en materia de alimentos dentro del matrimonio y como consecuencia del divorcio necesario, prevista en la legislaci�n civil del Distrito Federal, as� como la naturaleza jur�dica de las acciones susceptibles de intentarse para demandar dichas prestaciones.

Por tanto, la materia de la contradicci�n de tesis consiste en determinar si en la sentencia que declar� infundada la acci�n de divorcio necesario es posible o no fijar una pensi�n alimenticia a favor del c�nyuge actor, cuando la causal de divorcio consisti� en la falta de ministraci�n de alimentos.

QUINTO

Para resolver la problem�tica planteada, ser� conveniente, en primer lugar, referirse al marco jur�dico de los alimentos en el matrimonio y como consecuencia del divorcio y, en segundo lugar, las diferencias que existen entre la litis de un juicio ordinario civil de divorcio y las controversias del orden familiar.

I. La palabra alimentos proviene del lat�n alimentum, que significa comida, sustento y asistencia, pudi�ndose definir el derecho a alimentos como la facultad jur�dica que tiene una persona denominada acreedor alimentista para exigir de otra llamada deudor alimentista lo necesario para subsistir, en virtud del parentesco consangu�neo, del matrimonio o del divorcio (en determinados casos).

En nuestro derecho la obligaci�n de dar alimentos se puede satisfacer de dos maneras: a) mediante el pago de una pensi�n alimenticia; o, b) incorporando al acreedor en casa del deudor. As� lo dispone el art�culo 309 del C�digo Civil para el Distrito Federal.

La obligaci�n alimenticia tiene su origen en un deber �tico, el cual con posterioridad fue acogido por el derecho y se eleva a la categor�a de obligaci�n jur�dica, la cual tiene como prop�sito fundamental proporcionar al familiar que as� lo requiera lo que sea suficiente y necesario para su manutenci�n o subsistencia; debiendo entenderse este deber en su connotaci�n m�s amplia, esto es, el de asegurar al acreedor alimentista los medios de vida suficientes cuando �ste carezca de la forma de obtenerlos y se encuentre en la imposibilidad real de procur�rselos, debi�ndose demostrar que quien deba proporcionarlos (deudor alimentista) tenga posibilidad econ�mica para hacerlo y que quien deba recibirlos tenga necesidad de ello, en t�rminos del art�culo 311 del C�digo Civil para el Distrito Federal.

En tal virtud, la necesidad de los alimentos requiere de acciones adecuadas e inmediatas que permitan su pronta satisfacci�n, esto es, el pago de la pensi�n alimenticia no puede ni debe retardarse porque se funda com�nmente en una necesidad apremiante y perentoria como es la conservaci�n de la vida, por eso, en nuestra legislaci�n se ordena que los juicios que tengan por objeto los alimentos sean especiales y exentos en la medida de lo posible de formalidades, como se demostrar� m�s adelante.

De la interpretaci�n conjunta de los art�culos 164, 288, 301 y 302 del C�digo Civil para el Distrito Federal, se desprende que son fuentes de la obligaci�n alimenticia, entre otras, el matrimonio y el divorcio. En el caso del matrimonio y del concubinato, el deber alimentario es rec�proco, en cambio, en el caso del divorcio necesario, se constituye en una sanci�n a cargo del c�nyuge culpable:

Art�culo 164. Los c�nyuges contribuir�n econ�micamente al sostenimiento del hogar, a su alimentaci�n y a la de sus hijos, as� como a la educaci�n de �stos en los t�rminos que la ley establece, sin perjuicio de distribuirse la carga en la forma y proporci�n que acuerden para este efecto, seg�n sus posibilidades. A lo anterior no est� obligado el que se encuentre imposibilitado para trabajar y careciere de bienes propios, en cuyo caso el otro atender� �ntegramente a esos gastos.

Los derechos y obligaciones que nacen del matrimonio ser�n siempre iguales para los c�nyuges e independientes de su aportaci�n econ�mica al sostenimiento del hogar."

Art�culo 288. En los casos de divorcio necesario, el J. de lo Familiar sentenciar� al c�nyuge culpable al pago de alimentos a favor del c�nyuge inocente, tomando en cuenta las circunstancias del caso, entre ellas, las siguientes: ..."

Art�culo 301. La obligaci�n de dar alimentos es rec�proca. El que los da tiene a su vez el derecho de pedirlos."

Art�culo 302. Los c�nyuges est�n obligados a proporcionarse alimentos. La ley determinar� cu�ndo queda subsistente esta obligaci�n en los casos de separaci�n, divorcio, nulidad de matrimonio y otros que la ley se�ale. Los concubinos est�n obligados en t�rminos del art�culo anterior."

Cuando la obligaci�n legal de proporcionar alimentos reposa en el v�nculo matrimonial, �sta tiene su origen en el deber de solidaridad que enlaza a los miembros del consorcio familiar y en la comunidad de intereses, causa que las personas pertenecientes a un mismo grupo se deban rec�proca asistencia.

En efecto, si el fundamento de la obligaci�n de dar alimentos es, en general, la solidaridad humana, en el caso espec�fico del matrimonio lo es el deber de apoyo y socorro entre los c�nyuges, de tal modo que al variar la situaci�n personal que la ley establece para que se tenga derecho a pedirlos, cambia tambi�n su motivaci�n, aun cuando quede subsistente la obligaci�n formal de darlos. As�, el fundamento, en caso de divorcio necesario, es el de sancionar al c�nyuge culpable.(6)

En este sentido fue la interpretaci�n que realiz� este Alto Tribunal en la tesis cuyos datos de identificaci�n, rubro y texto enseguida se transcriben:

S�ptima �poca

Instancia: Tercera S.

Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

Tomo: 90, Cuarta Parte

P�gina: 32

DIVORCIO, ALIMENTOS PARA LA C�NYUGE INOCENTE EN LOS CASOS DE. Cuando se trata de los alimentos a que tiene derecho la c�nyuge inocente en los casos de divorcio, de acuerdo con lo dispuesto por el art�culo 288 del C�digo Civil del Distrito Federal y de los C�digos Civiles de los Estados que tienen igual disposici�n, ya no tienen aplicaci�n estricta los preceptos relativos a alimentos que se establecen para los casos en que subsiste el matrimonio, pues los alimentos de la c�nyuge inocente en el divorcio se imponen aun cuando tenga bienes y est� en condiciones de trabajar. La raz�n de ser de los alimentos contra el c�nyuge culpable es una sanci�n. Si durante el matrimonio los c�nyuges tienen la obligaci�n rec�proca de proporcionarse alimentos, de ayudarse mutuamente seg�n sus necesidades y posibilidades, en el caso de divorcio, aun cuando deben ser proporcionados y equitativos, los alimentos tienen el car�cter de sanci�n, de una pena que se impone al c�nyuge culpable por un hecho que le es directamente imputable: el haber disuelto el matrimonio.

  1. directo 5250/75. H.C.G.�lez. 16 de junio de 1976. Cinco votos. Ponente: D.F.R.�guez. Secretario: E.�n O.O..

S�ptima �poca, Cuarta Parte:

Volumen 86, p�gina 35. A. directo 3278/74. A.E.V.G.. 2 de febrero de 1976. Cinco votos. Ponente: J.R.P.V.. Secretario: J.R.A.."

Como se advierte, existen diferencias sustanciales entre la pensi�n alimenticia que surge del matrimonio y aquella que depende del divorcio necesario. En el primer caso, tiene su origen o fuente en los v�nculos de solidaridad y comunidad de intereses y, por tanto, es rec�proca; en cambio, en el segundo caso, constituye una sanci�n aplicable al c�nyuge que dio lugar a la disoluci�n del v�nculo matrimonial, en perjuicio de un c�nyuge inocente que no dio motivo para ello, por tanto, es unilateral y accesoria o dependiente de dicha disoluci�n.

Por otro lado, los alimentos dentro del matrimonio derivan de un contrato y, por tanto, su ministraci�n debe traducirse en el cumplimiento espont�neo de uno de los pactos o deberes principales asumidos entre los c�nyuges, por lo que, en estricto sentido, al extinguirse ese acto jur�dico, tambi�n deber� cesar la obligaci�n. Sin embargo, el divorcio puede ser una nueva fuente de obligaciones alimentarias dadas ciertas condiciones: en el caso del divorcio necesario es preciso iniciar el proceso o contenci�n para obtener la disoluci�n del v�nculo conyugal y s�lo una vez obtenida esa prestaci�n, existir� el presupuesto l�gico indispensable que conlleve a la fijaci�n judicial de una pensi�n alimenticia a cargo de un ex c�nyuge declarado culpable, la cual se fijar� con base en los par�metros de pertinencia previstos en el art�culo 288 del C�digo Civil para el Distrito Federal.(7)

Lo anterior trae como consecuencia estimar que el cumplimiento del deber alimenticio dentro del matrimonio se convierte en una de las obligaciones neur�lgicas y connaturales del mismo; en cambio, la pensi�n alimenticia que nace como consecuencia del divorcio necesario depende precisamente de que prospere la acci�n judicial intentada para disolver el v�nculo conyugal y que se decrete que uno de los ex c�nyuges es el culpable del rompimiento, lo que amerita una sanci�n. Vista as�, la prestaci�n consistente en una pensi�n alimenticia ser� accesoria o consecuencia de la principal y completamente aut�noma de la obligaci�n alimenticia que tiene como fuente el matrimonio.

II. Ahora bien, la problem�tica planteada en el presente asunto deriva de aquellos casos en los que, inicialmente, uno de los c�nyuges demanda del otro el divorcio bajo la premisa de que el demandado incumple con el deber alimentario previsto en los art�culos 164 y 302 del C�digo Civil para el Distrito Federal, y no obstante perder el litigio por razones de �ndole sustantivo o procesal, el juzgador de primera instancia se pronuncia sobre una pensi�n alimenticia a favor de la parte actora que tenga efectos dentro del matrimonio, siendo que dicha prestaci�n s�lo fue demandada en el juicio ordinario civil de manera accesoria y en su car�cter de sanci�n.

Es importante comenzar por se�alar que desde el punto de vista del derecho procesal civil, la suerte de toda prestaci�n accesoria depende de la principal, de ah� que resulta l�gico y natural que si se solicita el pago de una pensi�n alimenticia como sanci�n en caso de divorcio y este �ltimo no se actualiza, entonces dicha sanci�n tampoco surgir� a la vida jur�dica.

En el mismo derecho procesal civil existe la prohibici�n procesal de intentar acciones contrarias o contradictorias, as� como intentar una acci�n cuando depende del resultado de la otra, en t�rminos del art�culo 31 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal.(8) Haciendo referencia a esas reglas resulta comprensible que si la parte actora demand� el divorcio no pudo demandar, subsidiariamente, una pensi�n alimenticia en caso de que se reconociera la subsistencia del v�nculo conyugal. Por tanto, est� a discusi�n la legalidad del ejercicio del arbitrio judicial cuando, sin mediar acci�n aut�noma de alimentos dentro del matrimonio, el J. de lo familiar decide pronunciarse de oficio sobre ellos.

Para decidir sobre la procedencia de tal actuaci�n judicial, es conveniente referirse al concepto de litis y a la posibilidad de que la planteada en un juicio de divorcio necesario pueda ser variada de alg�n modo para pronunciarse sobre prestaciones de derecho familiar que no fueron demandadas en un juicio ordinario civil.

La doctrina define a la litis como un conflicto de intereses sujeto a discusi�n y resoluci�n judicial. Este Alto Tribunal, al referirse a la litis, ha sostenido que las controversias se fijan con la demanda y la contestaci�n, por lo que con base en esas actuaciones es posible conocer las pretensiones de las partes, esto es, los puntos del litigio. Correlativamente, no es l�cito que alguna de las partes, despu�s de ese momento procesal, deduzca pretensiones distintas que traigan consigo un estado de indefensi�n para la parte contraria.(9)

Desde un punto de vista doctrinal, la litis se compone, por lo menos, de dos elementos, que son los sujetos procesales y la pretensi�n. En el divorcio necesario, es claro que las partes son los c�nyuges y que la pretensi�n es la disoluci�n del v�nculo conyugal. Si tal pretensi�n se sustenta en la falta de ministraci�n de alimentos dentro del matrimonio, prevista en el art�culo 267, fracci�n XII, del C�digo Civil para el Distrito Federal, entonces el proceso se centrar� en analizar el cumplimiento que se ha venido dando a esa obligaci�n, lo cual incluye la ponderaci�n judicial de la necesidad del c�nyuge actor y de las posibilidades econ�micas del demandado, con base en el material probatorio rendido por las partes, en el entendido de que s�lo cuando se acredite tal causal de divorcio se generar� la consecuencia accesoria consistente en una condena al pago de una pensi�n alimenticia a favor del c�nyuge inocente, pero en su car�cter de sanci�n.

Como se mencion� en l�neas anteriores, en el derecho procesal civil no es admisible que las partes, o bien, el J., var�en la pretensi�n de la litis una vez fijada �sta. Sin embargo, no hay que perder de vista que tanto los juicios de divorcio necesario como las controversias relacionadas con los alimentos son instruidos por Jueces de lo familiar, en t�rminos del art�culo 52, fracci�n II, de la Ley Org�nica del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal,(10) lo cual trae como consecuencia que dicho juzgador tenga a su alcance una serie de atribuciones que le facultan a actuar de manera vers�til.

Es cierto que los juicios ordinarios de divorcio necesario se rigen por las estrictas reglas del proceso civil patrimonial o proceso civil en sentido estricto, el cual est� regido por el principio dispositivo; sin embargo, el proceso sobre el derecho familiar y, espec�ficamente, en materia de alimentos, se encuentra orientado por el principio inquisitivo que autoriza la intervenci�n de oficio del juzgador. En efecto, de la revisi�n de la legislaci�n procesal aplicable se advierte que en este �ltimo rubro se han otorgado al juzgador mayores atribuciones para la integraci�n de la litis y la direcci�n del proceso, dada la trascendencia social de las relaciones familiares, las cuales se estima que son de inter�s p�blico. Tales facultades est�n plasmadas, entre otros, en los art�culos 940, 941, 942 y 945 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal:

Art�culo 940. Todos los problemas inherentes a la familia se consideran de orden p�blico, por constituir aquella la base de la integraci�n de la sociedad."

Art�culo 941. El J. de lo familiar estar� facultado para intervenir de oficio en los asuntos que afecten a la familia, especialmente trat�ndose de menores, de alimentos y de cuestiones relacionadas con violencia familiar, decretando las medidas precautorias que tiendan a preservar la familia y proteger a sus miembros.

En todos los asuntos del orden familiar los Jueces y tribunales est�n obligados a suplir la deficiencia de las partes en sus planteamientos de derecho.

En los mismos asuntos, con la salvedad de las prohibiciones legales relativas a alimentos, el J. deber� exhortar a los interesados a lograr un avenimiento, resolviendo sus diferencias mediante convenio, con el que pueda evitarse la controversia o darse por terminado el procedimiento."

Art�culo 942. No se requieren formalidades especiales para acudir ante el J. de lo familiar cuando se solicite la declaraci�n, preservaci�n, restituci�n o constituci�n de un derecho o se alegue la violaci�n del mismo o el desconocimiento de una obligaci�n, trat�ndose de alimentos, de calificaci�n de impedimentos de matrimonio o de las diferencias que surjan entre marido y mujer sobre administraci�n de bienes comunes, educaci�n de hijos, oposici�n de padres y tutores y en general de todas las cuestiones familiares similares que reclamen la intervenci�n judicial.

Esta disposici�n no es aplicable a los casos de divorcio o de p�rdida de la patria potestad. ..."

Art�culo 945. La audiencia se practicar� con o sin asistencia de las partes. Para resolver el problema que se le plantee, el J. se cerciorar� de la veracidad de los hechos y los evaluar� personalmente o con auxilio de especialistas o de instituciones especializadas en la materia. �stos presentar�n el informe correspondiente en la audiencia y podr�n ser interrogados tanto por el J. como por las partes. La valoraci�n se har� conforme a lo dispuesto por el art�culo 402 de este c�digo y en el fallo se expresar�n los medios de prueba en que se haya fundado el J. para dictarlo."

As�, es factible que dentro de un juicio ordinario de divorcio el J. advierta una cuesti�n de derecho familiar, como lo es la alimenticia, que en el caso a estudio guarda estrecha relaci�n con el debate sostenido en el juicio ordinario -la necesidad del actor de percibir alimentos, as� como la obligaci�n y la capacidad del demandado para sufragarlos- cuya apreciaci�n y resoluci�n escapa de las reglas generales del derecho procesal civil y, por tanto, debe analizarse al amparo de una normatividad que le autoriza a variar la litis, para pronunciarse sobre prestaciones que no fueron demandadas en el escrito inicial, pero cuyo contenido material se encuentra estrechamente vinculado con la litis original.

En efecto, de acuerdo con el principio dispositivo del derecho civil en estricto sentido, la acci�n procesal, tanto activa como pasiva, se encuentra encomendada a las partes. De acuerdo con este principio, a nadie puede oblig�rsele a intentar y proseguir una acci�n en contra de su voluntad, por su parte, el juzgador debe sentenciar seg�n lo alegado y probado en autos. En cambio, en el proceso inquisitivo y espec�ficamente, en las controversias del orden familiar, el juzgador puede intervenir de oficio y suplir los principios jur�dicos y las normas legales aplicables, aun cuando las partes no lo hayan hecho en debida forma, sustituy�ndose, de alg�n modo, en la voluntad de ellas en la mayor�a de los actos judiciales, como por ejemplo, cuando fija una pensi�n alimenticia sin audiencia del demandado, en t�rminos del art�culo 943 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal.

Incluso, los formalismos a los que se encuentra sujeto el proceso civil pueden explicar que, en un caso determinado, no prospere una acci�n de divorcio necesario y que, en cambio, en una controversia del orden familiar s� sea posible acreditar que se actualizan las condiciones de hecho y de derecho necesarias para fijar una pensi�n alimenticia a favor de los c�nyuges.

Por las razones expuestas, esta Primera S. estima que es leg�timo que el J. de lo familiar se pronuncie sobre la constituci�n de una pensi�n alimenticia a favor del c�nyuge actor, cuando este �ltimo hubiere demandado en un juicio ordinario una prestaci�n diversa, como lo es la disoluci�n del v�nculo conyugal.

Sostener lo contrario podr�a hacer nugatorio el derecho del acreedor alimentario a que se resuelva de inmediato la cuesti�n efectivamente planteada -la falta de ministraci�n de alimentos-, y podr�a tornar en inoportuna la atenci�n de esa necesidad alimenticia, que en s� misma implica la subsistencia de la persona y que se genera de momento a momento, todo por darle preferencia a formalismos procesales, lo cual pondr�a en peligro la subsistencia del acreedor de tan apremiante necesidad.(11)

Expresado lo anterior, esta Primera S. concluye que aun cuando la acci�n de divorcio necesario no prospere, es factible que el J. de lo familiar se pronuncie sobre la pensi�n alimenticia derivada del matrimonio, d�ndole el tratamiento de una acci�n aut�noma y diversa a la acci�n subsidiaria que ordinariamente se hace depender de la disoluci�n del v�nculo conyugal.

El criterio sustentado en la presente ejecutoria queda condicionado a los siguientes lineamientos:

a) Que la acci�n de divorcio se haya intentado, precisamente, con base en la causal prevista en la fracci�n XII del art�culo 267 del C�digo Civil para el Distrito Federal, con el objeto de que el pronunciamiento final que en su caso realice el juzgador, en relaci�n con los alimentos dentro del matrimonio, est� vinculado con lo debatido en la litis de divorcio (el incumplimiento de la obligaci�n alimenticia entre c�nyuges).

b) Que previamente se compruebe que ha sido satisfecho el derecho de audiencia del demandado, es decir, que al contestar la demanda se refiera a la petici�n alimenticia; y,

c) Que en los autos del juicio natural consten elementos suficientes para fijar la pensi�n alimenticia, con base en el material probatorio rendido.

Lo anterior, sin perjuicio de la facultad que tiene el J. de lo familiar para cerciorarse de la veracidad de los hechos, en t�rminos del art�culo 945 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal.

III. Finalmente, es importante aclarar que no es un contrasentido jur�dico el que, por un lado, no prospere la acci�n de divorcio basada en la fracci�n XII del art�culo 267 del C�digo Civil para el Distrito Federal y, por el otro, se fije una pensi�n alimenticia a favor de la parte actora, pues debido a que el juicio de divorcio necesario es de estricto derecho, puede ser que ciertos presupuestos o cargas procesales que no se re�nan, o bien, criterios judiciales de orden sustantivo que impidan a la parte actora obtener la pretensi�n deseada. Las variables procesales anteriores, propias de todo juicio y, en concreto, el de disoluci�n del v�nculo conyugal, en nada afectan a la existencia de los derechos sustantivos que derivan de una instituci�n diversa como lo es el matrimonio, la cual queda inc�lume ante la sentencia absolutoria dictada en el juicio de divorcio necesario.

Ello quiere decir que puede presentarse el caso en el que la causal de divorcio prevista en la fracci�n XII del art�culo 267 del C�digo Civil para el Distrito Federal no haya sido demostrada (tal vez porque el incumplimiento de la obligaci�n alimenticia no fue total, sino s�lo irregular, o bien, se apliquen por razones de t�cnica procesal) y, sin embargo, el J. de lo familiar estime que, dado el conflicto ya suscitado, sea pertinente prever situaciones futuras, por lo que en ejercicio de sus facultades legales proceda a se�alar en sentencia una pensi�n a cargo del demandado, la cual deber� cubrirse dentro del matrimonio subsistente.

De las relatadas consideraciones, y en base a lo dispuesto por el art�culo 195 de la Ley de A., la tesis que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia es la sustentada por esta S., cuyo rubro y texto es del tenor literal siguiente:

ALIMENTOS ENTRE C�NYUGES. EN LA SENTENCIA QUE DECLARA INFUNDADA LA ACCI�N DE DIVORCIO NECESARIO EL JUEZ PUEDE DECRETAR LA PENSI�N RESPECTIVA A FAVOR DEL ACTOR, PARA CUBRIRSE DENTRO DEL MATRIMONIO SUBSISTENTE (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL).-Si en un juicio ordinario de divorcio necesario se invoca la causal prevista en el art�culo 267, fracci�n XII, del C�digo Civil para el Distrito Federal, referida al incumplimiento del deber de los c�nyuges de ministrarse alimentos, y la acci�n de divorcio resulta infundada, dentro de ese mismo juicio el J. puede decretar una pensi�n alimenticia a favor del c�nyuge actor, para cubrirse dentro del matrimonio subsistente, aun cuando �ste hubiere demandado una prestaci�n diversa -la disoluci�n del v�nculo matrimonial-. Ello es as�, porque la acci�n aut�noma de alimentos dentro del v�nculo conyugal -distinta de la derivada del divorcio- es una cuesti�n de derecho familiar, en t�rminos de los art�culos 940, 941 y 942 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, que guarda estrecha relaci�n con el debate sostenido en el juicio ordinario de divorcio -la necesidad del actor de percibir alimentos, as� como la obligaci�n y la capacidad del demandado para sufragarlos- por lo que su apreciaci�n y resoluci�n escapan de las reglas generales del derecho procesal civil y, por tanto, debe analizarse conforme a la normatividad que autoriza al J. a intervenir de oficio, suplir los principios jur�dicos y la legislaci�n aplicable y, por ende, variar la litis para pronunciarse sobre prestaciones que no fueron demandadas en el escrito inicial. Sostener lo contrario har�a nugatorio el derecho del acreedor alimentario a que se resuelva de inmediato la cuesti�n efectivamente planteada -la falta de ministraci�n de alimentos- y podr�a tornar inoportuna la atenci�n de esa necesidad que de suyo implica la subsistencia de la persona ya que se genera de momento a momento. Ahora bien, lo anterior se condiciona a lo siguiente: a) que la acci�n de divorcio se haya intentado con base en la causal prevista en la fracci�n XII del art�culo 267 del C�digo Civil para el Distrito Federal, con el objeto de que el pronunciamiento final del juzgador, en relaci�n con los alimentos dentro del matrimonio, est� vinculado con lo debatido en la litis de divorcio -el incumplimiento de la obligaci�n alimenticia entre c�nyuges-; b) que previamente se compruebe que se ha satisfecho el derecho de audiencia del demandado, es decir, que al contestar la demanda se refiera a los alimentos; y, c) que en los autos del juicio natural consten elementos suficientes para fijar la pensi�n alimenticia, con base en el material probatorio rendido, sin perjuicio de la facultad del J. de lo familiar para cerciorarse de la veracidad de los hechos, en t�rminos del art�culo 945 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal. Adem�s, cabe se�alar que no es un contrasentido jur�dico el hecho de que, por un lado, no prospere la acci�n de divorcio fundada en la causal prevista en la fracci�n XII del art�culo 267 mencionado y, por otro, resulte procedente fijar una pensi�n alimenticia dentro del matrimonio subsistente a favor del actor, pues el juicio de divorcio necesario es de estricto derecho y pueden existir variables de orden sustantivo o adjetivo que impidan a la parte actora obtener la pretensi�n por lo que el juzgador puede estimar pertinente prever situaciones futuras y pronunciarse al respecto.

Por lo expuesto y fundado se

resuelve:

PRIMERO

Existe contradicci�n entre los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados Tercero y D�cimo Cuarto en Materia Civil del Primer Circuito, con la salvedad que se expresa en el considerando quinto de esta ejecutoria.

SEGUNDO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, la tesis sustentada por esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en t�rminos del �ltimo considerando de esta ejecutoria.

TERCERO

D�se publicidad a la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n, en t�rminos del art�culo 195 de la Ley de A..

N.�quese; env�ese testimonio de esta resoluci�n a los tribunales contendientes y, en su oportunidad, arch�vese el toca como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: S.A.V.H.�ndez, J.N.S.M., O.S.C. de G.�a V. y presidente en funciones Ministro Jos� de Jes�s G.�o P. (ponente). Ausente el Ministro Jos� Ram�n C.�o D�az.

______________

  1. "Art�culo 288. En los casos de divorcio necesario, el J. de lo Familiar sentenciar� al c�nyuge culpable al pago de alimentos a favor del c�nyuge inocente, tomando en cuenta las circunstancias del caso, entre ellas, las siguientes:

    I. La edad y el estado de salud de los c�nyuges;

    II. Su calificaci�n profesional y posibilidad de acceso a un empleo;

    III. Duraci�n del matrimonio y dedicaci�n pasada y futura a la familia;

    IV. C.�n con su trabajo en las actividades del c�nyuge;

    V.M. econ�micos de uno y otro c�nyuge, as� como de sus necesidades; y

    VI. Las dem�s obligaciones que tenga el c�nyuge deudor.

    En todos los casos, el c�nyuge inocente que carezca de bienes o que durante el matrimonio se haya dedicado preponderantemente a las labores del hogar o al cuidado de los hijos, o que est� imposibilitado para trabajar, tendr� derecho a alimentos.

    En la resoluci�n se fijar�n las bases para actualizar la pensi�n y las garant�as para su efectividad. El derecho a los alimentos, en caso de divorcio necesario, se extingue cuando el acreedor contraiga nuevas nupcias o se una en concubinato.

    El c�nyuge inocente tiene derecho, adem�s del pago de alimentos, a que el culpable lo indemnice por los da�os y perjuicios que el divorcio le haya causado. Los da�os y perjuicios, as� como la indemnizaci�n a que se refiere el presente art�culo, se rigen por lo dispuesto en este c�digo para los hechos il�citos.

    En caso de las causales enumeradas en las fracciones VI y VII del art�culo 267 de este c�digo, el exc�nyuge enfermo tendr� derecho a alimentos si carece de bienes y est� imposibilitado para trabajar; pero no procede la indemnizaci�n por da�os y perjuicios.

    En el caso del divorcio voluntario por v�a judicial, la mujer tendr� derecho a recibir alimentos por el mismo lapso de duraci�n del matrimonio, derecho que disfrutar� si no tiene ingresos suficientes y mientras no contraiga nuevas nupcias o se una en concubinato."

    Art�culo 302. Los c�nyuges est�n obligados a proporcionarse alimentos. La ley determinar� cu�ndo queda subsistente esta obligaci�n en los casos de separaci�n, divorcio, nulidad de matrimonio y otros que la ley se�ale. Los concubinos est�n obligados en t�rminos del art�culo anterior."

  2. "Art�culo 311. Los alimentos han de ser proporcionados a las posibilidades del que debe darlos y a las necesidades de quien deba recibirlos. Determinados por convenio o sentencia, los alimentos tendr�n un incremento autom�tico m�nimo equivalente al aumento porcentual anual correspondiente al �ndice Nacional de Precios al Consumidor publicado por el Banco de M�xico, salvo que el deudor alimentario demuestre que sus ingresos no aumentaron en igual proporci�n. En este caso, el incremento en los alimentos se ajustar� al que realmente hubiese obtenido el deudor. Estas prevenciones deber�n expresarse siempre en la sentencia o convenio correspondiente."

  3. Art�culo 164. Los c�nyuges contribuir�n econ�micamente al sostenimiento del hogar, a su alimentaci�n y a la de sus hijos, as� como a la educaci�n de �stos en los t�rminos que la ley establece, sin perjuicio de distribuirse la carga en la forma y proporci�n que acuerden para este efecto, seg�n sus posibilidades. A lo anterior no est� obligado el que se encuentre imposibilitado para trabajar y careciere de bienes propios, en cuyo caso el otro atender� �ntegramente a esos gastos. ..."

    Art�culo 302. Los c�nyuges est�n obligados a proporcionarse alimentos. La ley determinar� cu�ndo queda subsistente esta obligaci�n en los casos de separaci�n, divorcio, nulidad de matrimonio y otros que la ley se�ale. Los concubinos est�n obligados en t�rminos del art�culo anterior."

  4. "Art�culo 301. La obligaci�n de dar alimentos es rec�proca. El que los da tiene a su vez el derecho de pedirlos."

  5. "Art�culo 288. En los casos de divorcio necesario, el J. de lo familiar sentenciar� al c�nyuge culpable al pago de alimentos a favor del c�nyuge inocente, tomando en cuenta las circunstancias del caso, entre ellas, las siguientes:

    I. La edad y el estado de salud de los c�nyuges;

    II. Su calificaci�n profesional y posibilidad de acceso a un empleo;

    III. Duraci�n del matrimonio y dedicaci�n pasada y futura a la familia;

    IV. C.�n con su trabajo en las actividades del c�nyuge;

    V.M. econ�micos de uno y otro c�nyuge, as� como de sus necesidades; y

    VI. Las dem�s obligaciones que tenga el c�nyuge deudor.

    En todos los casos, el c�nyuge inocente que carezca de bienes o que durante el matrimonio se haya dedicado preponderantemente a las labores del hogar o al cuidado de los hijos, o que est� imposibilitado para trabajar, tendr� derecho a alimentos. ..."

  6. Puede consultarse la ejecutoria reca�da al amparo directo en revisi�n 949/2006, fallado por la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n el d�a 17 de enero de dos mil siete, en donde se realiza un amplio estudio sobre el tema.

  7. "Art�culo 288. En los casos de divorcio necesario, el J. de lo Familiar sentenciar� al c�nyuge culpable al pago de alimentos a favor del c�nyuge inocente, tomando en cuenta las circunstancias del caso, entre ellas, las siguientes:

    I. La edad y el estado de salud de los c�nyuges;

    II. Su calificaci�n profesional y posibilidad de acceso a un empleo;

    III. Duraci�n del matrimonio y dedicaci�n pasada y futura a la familia;

    IV. C.�n con su trabajo en las actividades del c�nyuge;

    V.M. econ�micos de uno y otro c�nyuge, as� como de sus necesidades; y

    VI. Las dem�s obligaciones que tenga el c�nyuge deudor.

    En todos los casos, el c�nyuge inocente que carezca de bienes o que durante el matrimonio se haya dedicado preponderantemente a las labores del hogar o al cuidado de los hijos, o que est� imposibilitado para trabajar, tendr� derecho a alimentos.

    En la resoluci�n se fijar�n las bases para actualizar la pensi�n y las garant�as para su efectividad. El derecho a los alimentos, en caso de divorcio necesario, se extingue cuando el acreedor contraiga nuevas nupcias o se una en concubinato.

    ...

    En caso de las causales enumeradas en las fracciones VI y VII del art�culo 267 de este c�digo, el exc�nyuge enfermo tendr� derecho a alimentos si carece de bienes y est� imposibilitado para trabajar; pero no procede la indemnizaci�n por da�os y perjuicios. ..."

  8. "Art�culo 31. Cuando haya varias acciones contra una misma persona, respecto de una misma cosa y provengan de una misma causa, deben intentarse en una sola demanda; por el ejercicio de una o m�s, quedan extinguidas las otras.

    No pueden acumularse en la misma demanda las acciones contrarias o contradictorias; ni las posesorias con las petitorias, ni cuando una dependa del resultado de la otra. Tampoco son acumulables acciones que por su cuant�a o naturaleza, corresponden a jurisdicciones diferentes.

    Queda abolida la pr�ctica de deducir subsidiariamente acciones contrarias, o contradictorias."

  9. "LITIS, FIJACI�N DE LA." Sexta �poca, Cuarta S., Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta Parte, Tomo LXXXIX, p�gina 18 y "LITIS, EFECTOS DE LA FIJACI�N DE LA.", Quinta �poca, S.A., Semanario Judicial de la Federaci�n, Tomo CXIV, p�gina 99.

  10. "Art�culo 52. Los Jueces de lo familiar conocer�n:

    ...

    II. De los juicios contenciosos relativos al matrimonio al su ilicitud o nulidad; de divorcio; que se refieren al r�gimen de bienes en el matrimonio; que tengan por objeto modificaciones o rectificaciones de las actas del Registro Civil; que afecten al parentesco, a los alimentos, a la paternidad y a la filiaci�n; que tengan por objeto cuestiones derivadas de la patria potestad, estado de interdicci�n y tutela y las cuestiones de ausencia y de presunci�n de muerte, y que se refieran a cualquier cuesti�n relacionada con el patrimonio de familia, con su constituci�n, disminuci�n, extinci�n o afectaci�n en cualquier forma; ..."

  11. Consideraciones similares ha sustentado esta Primera S. en la jurisprudencia 1a./J. 61/2005, identificable bajo el rubro: "ALIMENTOS. PROCEDE LA ACCI�N AUT�NOMA PARA EXIGIR SU PAGO, INDEPENDIENTEMENTE DEL NOMBRE QUE SE LE D�, Y DE LA EXISTENCIA PREVIA DE UN CONVENIO CELEBRADO AL RESPECTO DENTRO DEL JUICIO DE DIVORCIO POR MUTUO CONSENTIMIENTO.", Novena �poca, Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Tomo XXII, julio de 2005, tesis 1a./J. 61/2005, p�gina 11.


    TESIS JURISPRUDENCIALES

    Tesis Jurisprudencial de Primera S. n� 1a./J. 47/2007 Jurisprudencia

    Rubro: ALIMENTOS ENTRE C�NYUGES. EN LA SENTENCIA QUE DECLARA INFUNDADA LA ACCI�N DE DIVORCIO NECESARIO EL JUEZ PUEDE DECRETAR LA PENSI�N RESPECTIVA A FAVOR DEL ACTOR, PARA CUBRIRSE DENTRO DEL MATRIMONIO SUBSISTENTE (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL)..

    Localizacion: 9a. �poca; 1a. S.; S.J.F. y su Gaceta; XXV, Mayo de 2007; P�g. 48; [J];.